La torta también discrimina
Para un chico celíaco, alérgico o con diabetes tipo 1, el momento más lindo del cumpleaños puede ser el más difícil. Un estudio reciente pone en palabras lo que muchas familias ya saben. Llega la torta, se apagan las luces, cantan todos. Y en una punta de la mesa, un nene celíaco recibe su alfajor […]
Para un chico celíaco, alérgico o con diabetes tipo 1, el momento más lindo del cumpleaños puede ser el más difícil. Un estudio reciente pone en palabras lo que muchas familias ya saben.
Llega la torta, se apagan las luces, cantan todos. Y en una punta de la mesa, un nene celíaco recibe su alfajor de arroz, envuelto, distinto. Al lado, una nena alérgica a los frutos secos mira la torta sin poder probarla. Más allá, otro chico se mide la glucemia mientras un adulto, con la mejor intención, le dice “vos mejor no”.
Nadie quiso dejarlos afuera. Pero ellos lo sienten igual. Y hay una frase que lo resume: “Todos comen menos yo”.
Lo que la torta no dice
Un grupo de enfermeras españolas publicó en septiembre pasado una revisión sobre el impacto emocional de las alergias alimentarias en la infancia. La conclusión es clara: el problema no es solo lo que el chico no puede comer, sino dónde y con quién no puede comerlo.
Cumpleaños, actos y comedores escolares son los momentos en que estas condiciones se vuelven visibles. Y ahí aparecen la vergüenza, la ansiedad antes de ir a una fiesta y, a veces, la tentación de aceptar algo sin saber qué tiene, solo para no ser “el distinto”.
Lo interesante es que estudios con chicos celíacos muestran que la mayoría lleva bien la alimentación. Lo que más les cuesta es explicar su condición a los demás. La exclusión no la pone el diagnóstico: la pone el entorno.
Y no es un caso aislado: según un estudio de la Sociedad Argentina de Pediatría, 1 de cada 79 chicos es celíaco. En cualquier aula, es probable que haya uno.
Cómo hacer que todos coman
- Si organizás un cumple: preguntá antes. Que algo central de la mesa sea apto para todos, no una versión aparte. Guardá las etiquetas y avisá a qué hora se come.
- Si trabajás en una escuela: protocolos claros, docentes capacitados y hablar el tema con el grupo.
- Si sos mamá o papá: naturalidad, autonomía de a poco y enseñarle a explicar su condición con sus palabras.
- Para los compañeros: la empatía se aprende. Comer distinto es una diferencia más.
La celiaquía, las alergias y la diabetes tienen tratamiento. Sentirse afuera, no. Eso lo resolvemos entre todos.
🎥 Mirá la columna completa en nuestro canal de YouTube
Fuentes: Revista Sanitaria de Investigación (“Más allá de la anafilaxia”, septiembre 2026); Sociedad Argentina de Pediatría (prevalencia de celiaquía en población pediátrica).
1 Comentario chat_bubble
Elisabeth
8 minutos agoTengo 39 años y también me angustia la situación. Los entiendo a los chicos
Dejar un comentarioquestion_answer