De caminar con una conservadora a la expansión nacional: la historia de superación detrás de Breaders
El mercado gastronómico argentino es conocido por su tradición, pero también por ser el terreno donde las grandes ideas, acompañadas de resiliencia, pueden transformar por completo un hábito de consumo. La historia de Breaders es el fiel reflejo de este camino: un proyecto creado por tres jóvenes emprendedores —Ignacio Rossetti, Nicolás Gries y Federico Muerza— […]
El mercado gastronómico argentino es conocido por su tradición, pero también por ser el terreno donde las grandes ideas, acompañadas de resiliencia, pueden transformar por completo un hábito de consumo. La historia de Breaders es el fiel reflejo de este camino: un proyecto creado por tres jóvenes emprendedores —Ignacio Rossetti, Nicolás Gries y Federico Muerza— que nació desde el esfuerzo más absoluto y que hoy se prepara para llevar su concepto innovador a cada rincón del país.
Para entender el presente de la empresa hay que viajar un poco en el tiempo, específicamente a la etapa previa a la crisis sanitaria mundial. El inicio estuvo marcado por el movimiento constante y el contacto directo, un verdadero trabajo de hormiga por las calles porteñas.
“El proyecto tuvo dos comienzos: uno es pre pandemia, cuando nos paseábamos con una heladerita conservadora por todo Capital Federal para entregar muestras sin cargo a los gastronómicos, caminando la ciudad”, recuerda Ignacio Rossetti, cofundador de Breaders.
Sin embargo, el escenario cambió drásticamente con la llegada del confinamiento. Ante un panorama donde todo se detuvo y los recursos escaseaban, el equipo tuvo que reinventarse de inmediato. “Nos agarró la pandemia y se cortó todo. Estábamos totalmente descapitalizados, pero queríamos hacer un movimiento. Así fue como agarramos un local en Vicente López que ya había fundido tres veces. Alquilamos el lugar y el fondo de comercio porque no teníamos plata para equiparlo; el poquito capital que tenía cada uno lo invertimos en darle una identidad propia al local”, relata Ignacio sobre aquellos primeros meses de incertidumbre y apuesta total.
Desafiar el prejuicio del mercado tradicional
El verdadero reto no era solo abrir las puertas en un momento crítico, sino convencer a un público exigente y arraigado a sus costumbres. La milanesa, uno de los platos más emblemáticos de la mesa argentina, cargaba con un estigma dentro del sector comercial.
“El proyecto empezó con un desafío claro: cambiar la forma de comer milanesas en casa”, explica Nacho. “La gran pregunta era cómo hacerlo descapitalizados, sin una marca instalada en la que la gente confiara y lidiando con un preconcepto muy fuerte en ese momento, cuando aún no había un nicho desarrollado: la idea de que las milanesas buenas se hacían sí o sí en casa y que las compradas eran de mala calidad”.
Romper esa barrera requirió constancia y, sobre todo, escuchar activamente a los clientes. Tras un proceso de varios años basado en el mano a mano y en recibir devoluciones constantes, Breaders logró consolidarse como la primera tienda de especialidades en milanesas de la Argentina, logrando introducir innovación y revolucionar un mercado ultra tradicional como lo es el de la carne en el país, desarrollando una propuesta que hoy cuenta con más de 30 variedades en su catálogo, donde 6 son libre de gluten.
Más allá de la milanesa: soluciones prácticas para el día a día
Hoy, tras seis años de trayectoria y mucho trabajo, la marca no solo logró instalarse con fuerza en Buenos Aires y liderar el sector, sino que evolucionó en su filosofía. El enfoque actual no se limita a vender un producto, sino a ofrecer una solución integral para el día a día, eliminando las largas filas de compra y la complejidad de la preparación casera sin perder la calidad ni el sabor.
“Siempre pensamos en el ritual de cocinar como una forma de compartir momentos especiales en familia. Entendemos también que en épocas de mucho trabajo y exigencias no disponemos de tiempo para hacer compras y preparar una comida casera y nutritiva. Por eso, decidimos ofrecer un producto de calidad que fuera accesible y fácil de preparar”, destaca Rossetti.
En sintonía, su socio Nicolás Gries sostiene que quienes los eligen “buscan soluciones que permitan tener una vida más equilibrada y que colaboren con la organización de su alimentación diaria”, valorando el hecho de resolver el menú en cuestión de minutos. Para acompañar esta necesidad de practicidad, la empresa consolidó una sólida estructura logística propia que realiza envíos sin costo a más de 50 zonas de Capital Federal y Zona Norte.
Inclusión alimentaria y proyección federal
El crecimiento de la empresa viene acompañado de hitos importantes para su futuro inmediato. Recientemente, la firma recibió la aprobación de todos los registros y certificaciones oficiales necesarios para dar el gran salto y comenzar su distribución a nivel nacional. Al respecto, Federico Muerza, el tercer eslabón del equipo, refuerza este propósito: “Queremos llegar a cada hogar de la Argentina facilitando el acceso a nuestros productos”.
Pero los planes de expansión no se detienen en la línea tradicional. El compromiso con la inclusión alimentaria y la diversidad de opciones es el próximo gran paso en su agenda productiva, un camino que iniciaron con su línea exclusiva libre de gluten que ya cuenta con seis variedades.
Doble impacto: sin harinas, sin gluten, sin culpa. Elaboradas con cortes premium y rebozadas a mano con harina de almendras, castañas de cajú, coco, maní granulado, hierbas y un sutil toque de ajo. 100% libre de TACC, elaborado en cocina segura sin contaminación cruzada y presentado en packaging termosellado ultra resistente que garantiza su trazabilidad total. Ideal para quienes buscan una opción low carb, gluten free y con todo el sabor real de Breaders.
“Por otro lado, expandimos nuestra fábrica de gluten free y empezamos todos los trámites para obtener esos mismos registros y certificaciones nacionales en esa planta. En algunos meses, si Dios quiere, vamos a tener nuestras certificaciones para la línea gluten free; es un gran sueño y una cuenta pendiente para nosotros”, concluye Ignacio con entusiasmo.
Con la mira puesta en el mapa nacional, una logística aceitada y la constante evolución de su planta productiva, el camino de Breaders demuestra que la innovación, cuando se construye escuchando las necesidades reales de la gente, no tiene techos.
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